Nuevo Fort Navajo

Notas de un lector de tebeos


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Cuentos Vivos

 

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Cuando yo tenía unos diez años, me regalaron este librito, no recuerdo quién, pero sí que me gustó, era un librito de dibujos, con unos pocos renglones de prosa y traían una serie de historias, con un prólogo que empezaba así: Queridos niños….

El libro se llamaba Cuentos Vivos, y estaba escrito por un tal Apeles Mestres, el caso es que yo disfruté como un enano, las historias que contenía el librito tenían un punto inquietante, algo que te hacía sentir incómodo, y además estaban excelentemente dibujadas. Ni que decir tiene que cuando tuve ocasión, me hice con otro librito, porque el de mi tierna infancia se había perdido en la noche de los tiempos….

Pues bien, uno de los relatos que recuerdo con especial cariño es uno llamado “La espada de Bernardo” , el relato es muy divertido y es así: A Bernardo el Condestable, mientras pasea unos pilluelos le quitan la espada, con la espada matan a una cabra, el cabrero ve la cabra atravesada por la espada y cree que ha sido Don Juan, en venganza por la paliza que le dió por un lio de faldas con su mujer. El cabrero de una estocada atraviesa a D. Juan, la novia de don Juan piensa que ha sido Don Luis para vengarse de las calabazas de que le dió el otro día, y zas atraviesa con la espada a Don Luis. El padre de don Luis cree que el usurero Don Isaac al que su hijo había estafado y zas pincha a don Isaac y lo clava a la pared con la espada. La mujer de don Isaac sospecha la mano del cura en esto y lo atraviesa de una estocada en el cuello…Bueno contemos hasta ahora: Don Juan, Don Luis, don Isaac, el cura y la cabra, cinco de momento.

Seguimos, el Alcalde ve al cura muerto y la espada de Don Bernardo en un árbol, dá una estocada al árbol y atraviesa a un mochuelo que estaba dentro, El alcalde reconoce la espada de don Bernardo y entrega la espada al verdugo que decapita a don Bernardo, la mujer de don Isaac confiesa su crimen y el verdugo la decapita, Don Luis confiesa tambien y es decapitado, la novia de don Juan confiesa y el verdugo tambien la decapita, tamibien el cabrero y el pilluelo al que corta en dos. El alcalde al ver la carnicería del verdugo le corta también la cabeza en un arrebato de cólera. Total 12 personas, una cabra y un mochuelo, un relato enternecedor para un infante como yo era, que creo no me dejó muy traumatizado.

Bueno, en definitiva, a buscar en las librerías de viejo, que este libro es una obra maestra y hay que leerlo y disfrutarlo, tambien a pensar que con la moral de ahora, este tipo de libritos tan ilustrativos y tan educativos es posible que no estén al alzance de estas nuevas generaciones…ellos se lo pierden, lo mejor el prólogo de Queridos niños.

 

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