Nuevo Fort Navajo

Notas de un lector de tebeos

Una gran desilusión

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Una gran desilusión

Un verano, a finales de los años setenta estrenaron por sorpresa una película de Spiderman. Realmente no era una película, era el episodio piloto de una serie de televisión, convertida en película  tras el éxito del Hulk de Lou Ferrino y Bill Bixby, qué me gustaba este último, y sobre todo después del fenómeno de la primera película de Superman, de Christopher Reeves, que por cierto, nadie como él haciendo de Superman. Pues como digo, después del éxito de Superman sacaron este episodio de televisión convertido en largometraje, y metido con calzador en pleno verano en los cines de estreno (eran locales refrigerados) y yo tuve la mala suerte de tener la ocurrrencia de ver -y sufrir- esa lamentable película.

La serie de televisión estaba protagonizada por Nicholas Hammond, un actor cuyo papel más destacado había sido el de Fiedrich Von Trapp, uno de los niños que cantaban con Julie Andrews en Sonrisas y lágrimas, que aparte de ese film, había hecho papeles de invitado en algún episodio de algún telefilme (en el primero de la Tribu de los Brady). Su actuación en la serie fué ni fú ni fa, se limitaba a dar vueltas poniendo cara de pena unas veces con cámara de foto en la mano otras veces sin cámara. Los demás personajes de reparto ni por asomo se parecía a los de los comics, la tía May estaba interpretada por Jeff Donnell,  de ella solo recuerdo que llevaba una especie de permanente rubia a lo Lucille Ball, lo que digo, en nada se parecía a la tía May. Otro carácter era Jonah Jameson, que estaba interpretado por David White, en ese momento, era un sujeto canoso con un bigotillo fino, algo así como el abuelo del Jameson de Ultimate Spiderman. A la salida del cine recuerdo que a alguno era el único personaje que le recordaba a los tebeos, sería porque estaba todo el rato gruñendo. También salía Robbie Robertson interpretado por Hilly Hicks, tal y como leo en la imdb, pero la verdad es que no me llamó nada la atención, de todas las maneras el papel de Robbie es fácil, pipa en boca y decir que sí a todo lo que dice Jonah. El maloso no era el Duende Verde, ni el Kingpi, que hubiera sido fácil, era el “Guru” un hipnotizador encarnado por ese genio en los papeles de maloso, Thayer David, que curiosamente, moriría poco después. Un reparto de lujo, sobre todo después de ver Maguire haciendo de Peter (¡¡¡Dios que mal lo hacía!!!) o Willem Dafoe haciendo de Osborn (¡¡¡Qué repulsiva la escena del espejo!!!).

Los verdaderos perpetradores del atentado fueron dos, Fred Waugh, alias Freddy, el especialista que se metía dentro de las mallas de nuestro arácnido favorito que en todas sus intervenciones adopta un actitud simiesca, con la columna dorsal doblada en una actitud cifótica exagerada, brazos colgando y avanzado dando saltitos. A los efectos de movimiento, digamos de trepamuros, es decir escalando edificios, se les notaba demasiado que lo hacía gateando por el suelo, y el efecto de las telarañas, era como todos los demás efectos especiales, de risa. Los combates al mas puro estilo Bruce Lee, patadas sobre todo, pero sin pizca del genio que mostraba el genio oriental californiano. El otro autor culpable del desaguisado, el guionista, un tal Stan Lee  un jeta pero que ha sabido buscarse bien las habichuelas, aunque muchas veces ha sido a costa de otros lomos. Yo me pregunto, como uno de los creadores de un personaje puede dejar que se cometa semejante desaguisado.

Bueno, por lo menos puedo decir que las películas modernas de Spiderman, aún a pesar de Tobey, las escenas de acción y en general son mucho mas dignas, y Kristen Dunst, aunque no se parezca casi nada a Mary Jane, es una actriz que me gusta, desde Jumanji, vamos, que le pongan una peluca rubia y que haga de Gwen Stacy.